miércoles, 25 de diciembre de 2013

Epílogo 1, La Loca del Mango

*Narra Lala*


Era una mañana nubosa a pesar de estar en marzo. Día 14 de Marzo de 2064. Hoy era nuestro aniversario de boda, Liam y yo llevábamos juntos desde aquel día en el hospital. Todavía no lo creo. Estos han sido los días más felices de mi vida. Jamás creí que todo sería así.

Me levanté de la cama para ir a desayunar algo. Liam todavía no se había levantado y mucho creía que iba a tardar. Ayer hicieron su último concierto como One Direction, como mis ídolos. En verdad no fue un concierto, es verdad que estaban en un estadio y todo era enorme y aunque ya éramos mayores había gente que todavía no se le había olvidado el espíritu del fangirl. Todo lleno, ellos en el escenario cantando su primer himno 'Forever Young'. Acto seguido dieron un discurso, el último discurso. Único. Es la única palabra que puede describirlo.

Desayuné algo en la cocina y cogí un álbum de fotos. Verano de 2013. Empecé a ojearlo. Al principio no me acordaba de mucho pero después recordé. Nuestra primera foto juntos fue en el hospital. Les salvamos la vida, sí es irónico pero así ocurrió. Ellos estaban tan agradecidos que la semana siguiente nos invitaron a una fiesta, y mi 'cuento de hadas' comenzó esa misma noche.


*Flashback*
- Chicas, ya estoy lista. -Me había puesto un vestido precioso, mis ídolos, One Direction, nos llevan de invitadas a una fiesta. Habíamos quedado en casa de Ana para prepararnos. Quería mucho a estas chicas.
- Bueno, nosotras ya estamos. ¿Vamos? - preguntó Ana.


Cogimos el coche para dirigirnos al gran local donde se celebraba la fiesta. Estaba lleno de gente famosa, periodistas, su familia y amigos... y nosotras. Extraño, pero el motivo de esta celebración era que por fin estaban a salvo y bueno, pues nosotras debíamos estar.

Al entrar los chicos nos recibieron tan bien que pensé que mi calor corporal iba a aumentar a 1000. Nunca antes al entrar a ningún lado habían anunciado mi nombre por megafonía ni mucho menos apuntarme con un foco. Que vergüenza.
*Fin del flashback*



- Lala cariño, ¿qué haces? - Liam se había despertado y estaba en la puerta de la cocina mirándome.
- Mirar nuestro álbum. ¿Recuerdas la noche de aquella fiesta cuando teníamos 19?
- Nunca la olvidaría.



*Vuelta al flashback*
Medianoche. A decir verdad, a esa horas estábamos todos un poco idos de sentido. La música sonaba a todo volumen mientras decenas de cuerpos bailaban en la pista con bebidas en las manos. No nos habíamos separado las chicas en toda la noche, al no ser conocidas apenas pues teníamos algo de miedo por el resto de la gente. Aunque en seguida esto se rompió. Llegó Louis a pedir bailar a Ana y se fueron juntos, que bonito. Ahora sólo quedábamos cuatro. En verdad llevaba nerviosa toda la noche. El día anterior había hablado con Liam por whatsapp y me dijo que estaba emocionado por que fuera. Lo quería mucho. Desde que él junto a los demás chicos, se convirtieron es unas de las personas más importantes en mi vida, lo amaba.


Sofía: No me apetece estar más tiempo.
Lala: No seas aguafiestas tía. La noche acaba de empezar
Sofía: Pero estamos solas y me aburro. En serio vámonos, mañana por la mañana mandaremos un mensaje a Ana para disculparnos por dejarla.
sola.
Aina: Yo me quedo con Lala.
Marina: Bien, pues nos vamos. Adiós.


En cuanto se fueron se acercaron Liam y Harry. Estuvimos hablando un rato hasta que Liam me dijo si quería bailar. Sonaba una canción de Olly Murs, Dear Darling. Una de mis preferidas, desde aquella noche esa fue nuestra canción.
*Fin del flashback*


Una voz me volvió a sacar de mis pensamientos. Era Liam. Estaba detrás mío mirando las fotos. Una de ellas era mía al lado de el CD de Olly Murs.

- Dear Darling -empezó a susurrarme - please excuse my writing, I can't stop my arms from shaking...

Con su dulce voz volví a mi mundo, a recordar esa primera noche. Aquella en la que me hizo suya por primera vez.


*Vuelta al flashback*
Después de bailar, Liam me dijo que le acompañara a por algo de comida. Aunque era algo raro, a mi me parecía que la cocina y la barra de bar estaba hacia otro lado. Y en efecto, después de pasar varias habitaciones me día cuenta de la intención de Liam.


Sin esperarlo nos metimos en una habitación de la planta de arriba. Nada más cerrar la puerta me puso contra ella. Se fue acercando a mi poco a poco, pensé que me iba a besar pero no.

- Te quiero ahora mismo en esa cama siendo mía.

Salté con las piernas y me quedé enganchada en su cintura. Empezamos a besarnos mientras Liam me cargaba a la cama. Mis manos estaban muy ocupadas desabrochando su camisa. Sus manos se encontraban en mi culo, al llevar vestido me había levantado la tela por lo que mis piernas estaban al descubierto.

Al cabo de pocos segundos estábamos los dos desnudos, él encima mío, pero ambos tirados en la cama. Nuestra respiración estaba agitada y los corazones latían rápidamente a la par. Sin más espera me penetró. Era lento la primera vez pero la fuerza y velocidad fueron incrementando poco a poco. Yo acercaba mi cadera a la suya para sentirlo más a dentro todavía. Empecé a notar vibraciones iba a llegar, íbamos a llegar.
*Fin del flashback*




Al día siguiente...
15 de marzo de 2064.


Me desperté algo agitada por una pesadilla. Liam no estaba a mi lado en la cama así que fui a buscarle. Ni en la cocina, ni salón, me estaba empezado casa así que decidí llamarlo.

-¿Liam dónde estás?
-Eh... comprando pan.
-¿Ocurre algo?
-No, luego voy a casa. Adiós.


Me colgó rápidamente, no entendía nada. Era muy extraño todo esto, hoy era mi cumpleaños y Liam no estaba aquí conmigo. Siempre estaba, siempre se había despertado conmigo, siempre. Tomé el desayuno, aunque por poco me quedo sin tomar nada en toda la mañana. Todo eran llamadas telefónicas para felicitarme.

Llamaron al timbre. Eran Sofía y Ana. Nada más entrar me abrazaron. Nuestra historia había sido algo extraña, pero aquí seguíamos las 3 al pie del cañón. Traían una caja con ellas.

-Toma, ábrelo -me tendió la caja Ana. Lo abrí y me llevé una gran sorpresa, ¡era un perrito! Era igual que mi primer perro.
- Lo llamaré Yorsi, para recordar al primero. No será el mismo, pero se llamará Yorsi.


Para la hora de comer el resto de chicos habían venido. Aina y Marina también. Me habían traído unos regalos estupendos, dios mío, todo era increíble. Pero había algo que no cuadraba, Liam no había vuelto todavía, no me había llamado y el resto de chicos ni sabían nada. Estaba preocupada.

Comimos todos juntos y al terminar llegaron mis hijos. Olly estaba tan grande, ya se había casado y esperaban un hijo. Y Laura, ay mi pequeña Laura, estaba tan orgullosa de ella. Había conseguido su sueño, era actriz. Se casó hace tiempo pero siempre están viajando a USA para grabar. Ya tenía una niña, mi primera nieta. Ella se llamaba Holly, tenía 13 años y la gustaba un grupo. Ya la advertiría yo sobre ese tema cuando llegue la locura.

Nos acomodamos todos en el salón y cogí una vieja caja de recuerdos. Había un DVD que siempre recordaré con muchísimo cariño. Up All Night Tour Live. Nos pusimos toda la familia a verlo. Zayn, Harry, Niall y Louis estaban llorando a mares. Verse tan jovencitos era un gran recuerdo que nunca olvidarán.

- Abu- me llamó Holly - el abuelo estaba bien bueno de adolescente. Madre mía. Yo quiero uno igual. - Todos nos empezamos a reír. Esta chica era muy espontánea. Aunque claro, de tal palo tal astilla.

Y hablando de mi. Al final pude hacer lo que siempre quise. Liam no me dejó entrar a militar, aunque lo entiendo me hubiera gustado rendir honor a la memoria de mi padre de esa forma. Pero bueno, estudié en la universidad y tuve mi carrera y mi trabajo hasta que me jubilé.

Terminó el DVD y todos estábamos llorando desconsoladamente. Iba a encender las luces pero no me dejaron. Hubo una tos detrás del sofá en el que me encontraba. Me levanté y me día la vuelta. Era Liam.

- Laura, desde hace más de 40 años, desde la primera vez que vi, he estado enamorado hasta los huesos. Muchas felicidades amor. Ven.

Fui hacia él. Tenía algo detrás de su espalda. Cuando me coloqué delante se agachó un poco.

-¿Quieres volver a casarte conmigo?

Lo último que pude ver antes de estar abraza a él fue a toda la familia aplaudiendo con gran fuerza y alegría.
Papá, mamá, hermana, hermano, ojalá pudierais estar aquí.






♡♡♡♥♥♥

Hola, este es el primer epílogo de la novela La Loca del Mango
. Espero que os haya gustado.


Un beso.
Está dedicado a Lala <3

domingo, 22 de diciembre de 2013

Tu y Yo (Imagina)

Sábado noche. Estaba tumbada en el sofá cenando un resto de comida china del otro día, Niall iba a venir en unos minutos para ver un peli juntos. Echaban en TVE la película Viral, había ido al cine y me había encantado. Siempre me gustó el terror. 

Llamaron a la puerta y me levante a abrir. Era él. Tan guapo como siempre. Llevaba una tarrina de helado en la mano. Macadamia, mi favorita. Siempre acertaba, era increíble la manera de cuando todos los detalles.
- Hola -me saludó aún desde la puerta. Le invité a pasar ya que era invierno y el frío entraba de la escalera.
- Si quieres ponte el pijama para que estemos mejor después.


Fue al cuarto y se desvistió. Al volver yo había traído dos cucharas para comer el helado. Era una tradición, como las palomitas, pero helado. Se recostó sobre un brazo del sofá con algún cojín para elevar la cabeza y poder mirar la tele. Yo me coloqué apoyada en su tronco con una manta encima. La película empezó.

Todo era perfecto. Terror y helado, una gran combinación.

Más de una vez, pegué algún grito, aunque me gustara siempre me asustaba. Algunas escenas eran muy oscuras, apenas se veía bien y de repente algo aparecía, y claro, yo gritaba pensando que era la realidad. 


- Cariño, no grites, me voy a quedar sordo.

- Lo siento - puse cara de circunstancias y miré a sus ojos. Se acercó hacia mi cara despacio.
- No lo sientas, no grites - me susurró y se apartó.
- ¿Y mi beso?
- La película sigue.
- Aguafiestas.

Quedaba un cuarto de hora y me quedé dormida en el sofá, era tarde y ese día había madrugado. No era sueño profundo, más bien había cerrado los ojos. Sentí como se pagaba la televisión y Niall se movía un poco para poder cogerme. Al estar en sus brazos abrí los ojos y le miré. Sonreía. 


- Gracias - le dije.

- No las des.
- Podrías haberme dejado allí.
- Sí, pero te quiero.

Me dejó en la cama tumbada. Abrió la sábana y manta y me metió dentro. Después él se recostó al otro lado. Estuvimos hablando un rato, hacia tanto que no estábamos juntos sin los chicos al rededor.


- Te he echado de menos.

- El tour terminó, ahora tenemos tiempo de estar juntos.
- ¿Iremos a Mullingar por Navidad?
- ¡Claro! Mi madre me llamó el otro día y me dijo que había aprendido a cocinar paella por ti.
- ¿De verdad?

Maura era genial. Cuando me quedaba allí en vacaciones siempre estaba más tiempo con ella que con el resto de la familia. Me trataba como a su hija, incluso mejor. Sentirme acogida era lo único que necesitaba. Huí de España por el vacío que sentía. Allí nadie me quería, era yo contra el mundo. Y cuando cumplí los 18 decidí venir a Inglaterra para seguir mis estudios lejos de mi familia.


Al recordar esto me entristecí. Pensar en una familia traía malos recuerdos para mi.

-¿Qué ocurre? - noté la mano de Niall en mi mejilla.
- Cuando nos conocimos, me preguntaste sobre mi, nunca respondí esa pregunta.
- ¿Y?
- Es hora de que sepas algo más.
- No te sientas presionada.
- Quiero. Como sabes estoy aquí estudiando, pero en realidad nunca fue porque quise venir, cuando cumplí la mayoría de edad me escapé de mi casa, cogí un vuelo y llegué aquí. En España me trataban mal, mi padre me pegaba y más de una vez me obligó a hacer cosas que no quería. Mi madre era la jefa de una gran empresa y nunca estaba en casa, por lo que nunca creía lo que me pasaba.
- Vaya... los siento.
- Déjame seguir, por favor. Entonces un día de primavera, cuando tenía 17 años, a punto de hacer los 18, mi padre entró en mi habitación. Yo estaba haciendo un trabajo con un compañero, y bueno, aunque llevaba con él toda la vida y nunca había pasado nada, tuvimos algún roce esa tarde. Y justamente, cuando mi compañero se situaba detrás de mí, agarrando mi cuerpo, entró mi padre. No estábamos haciendo nada, eso es cierto, pero él se puso como una furia.
- Un momento –me cortó Niall de nuevo - ¿Qué estabais haciendo tú y tu compañero?
- Nada. Absolutamente nada. Yo miraba nuestro trabajo y él estaba detrás de mí, agarrándome y mirando el trabajo también.
- No es necesario que continúes si no quieres, me has demostrado que eres fuerte, pero no sé si yo estoy preparado para oír el resto de la historia.

La verdad es que Niall tenía razón, le estaba contando esto así de repente. Pero había decidido que era la hora. Todos los miedos que tuve desde que me fui de casa se estaban yendo. Y poder confiar en alguien era algo que realmente agradecía. Y yo sabía que Niall me iba a escuchar siempre que yo quisiera.

- Verás, a lo mejor no querías escuchar esto hoy, pero puede que otro día no me sienta con fuerzas.
- Entonces, no se hable más, cuéntame.
- Bien. Mi padre entró ahí y se enfadó. Muchísimo. Y sin ningún motivo. Empezó a gritar a mi amigo, el cual se fue corriendo de mi casa por miedo. Yo lo hubiera hecho pero, ¿a dónde podía ir una chica de 17 años sin nada, tan solo lo puesto? Y partir de ese momento, en el que me vi sola y desprotegida, no recuerdo mucho más. Y si realmente me acuerdo de algo, no he sido capaz de recuperar ese recuerdo.

Estaba reprimiendo mis lágrimas. Respiraba profundamente. No pensé que contar mi mayor secreto fuera tan duro. Ciertamente, ya había pasado página, no quería recordar ese capítulo de mi vida.

- ¿Sabes? – pregunte retóricamente a Niall. – Lo más gracioso, entre comillas, es que todo empezó por un chico. Mi padre se enteró y no quería que estuviera con nadie, entonces, me prohibió todo.
- Si algún día tengo una familia, nunca querré que pase eso.
- Serás un buen padre, seguro.

El amor era duro. No siempre acertabas, y cuando creías que él era el correcto, no era correspondido. Esa noche me equivocaba.

La habitación estaba oscura. Había una pequeña lamparita de noche encendida, alumbraba nuestros cuerpos, pero no llegaba mucho más lejos. Yo estaba recostada en la cama, Niall estaba sentado a mi lado, observándome. Apoyó una mano al otro lado de mi cuerpo mientras iba acercándose más y más hacia mí. Se situó a un lado de mi cara.

- _____ ¿quieres bailar? – me dijo en un susurro. Acerqué mis labios hacia él.
- Claro – dije antes de apartarme.

Me cogió a la vez que me agarraba en su cuello. Sacó un CD de su bolsillo y lo puso en el reproductor. Una música lenta empezó a sonar. Me dejó en el suelo. Alcé mis manos a sus hombros y las dejé apoyadas. Él me cogió de la cintura. Miré hacia arriba, a sus ojos. El azul más profundo que nunca  antes hubiera visto. Tenían tanta expresión y tanta profundidad que parecía como si te pudieras perder en ellos.

- Eres preciosa.

No tuve duda alguna. Ahora estaba segura. Sin dejar de mirarlo, me puse de puntillas. Y le besé. Era un beso lento, tierno, iba al son de la música. Después de separarnos por falta de aire apoyé mi cabeza en parte de su pecho y su hombro.

- Gracias, gracias por todo.  – Y empezó a cantarme mientras seguíamos agarrados, bailando lentamente, disfrutando del silencio de la noche.





You and I
We don't wanna be like them
We can make it till the end
Nothing can come between you and I
Not even the Gods above can separate the two of us
No, nothing can come between you and I
Oh, you and I