miércoles, 23 de julio de 2014

Escuadrón (II)

Cuaderno de Harry Styles. Nacido el 1 de febrero en el año 1968. Soldado de infantería del ejército inglés. Escuadrón 32.

Nunca imaginé que el sexo fuera tan espectacular y a la vez tan peligroso con la hijade uno de mis superiores en el ejército en el maletero de un Jeep lleno de bolsas de comida y en medio del desierto en plena guerra. -Ha sido genial- dije con una sonrisaen mi cara.

___ solamente se levantó de mis caderas y se puso sus pantalones en menos de treintasegundos. Yo me vestí conla misma rapidez. -Vamos, Styles. Tenemos que llegar antes de una hora o mi padre nos cortará el cuello a ambos.

Me senté en el asiento del copiloto antes de que ella arrancase de nuevo el todoterreno. -¿Sabes que le molestaría mucho más atu padre?-pregunto-. Que tengas sexo regular con uno de sus hombres. -No. Eso significaría unarelaciónparaél. Le cabrearía más sexo sin compromiso muy esporádico. -¿No quieres repetirlo?- pregunté. -Solo buscas un buen polvo, Styles. Ya encontrarás a alguna de aquí. He oído que sus relaciones sexuales son exóticas. -A mi es que me pone mucho más acostarme con la hija del general. Soy más normalito, ¿sabes?

Ella soltó unacarcajada.

Al rato llegamos al nuevo campamento base donde las tiendas estaban siendo montadas por los demás soldados. -SoladoSmith, soldado Styles, ¿han traido la comida?-preguntó el general cuando nos vio aparecer. -Sí- respondí-. ¿Donde quiere que lapongamos? -En la tiendadel cocinero. Soldado Smith, hasido duro ir hasta el pueblo y hacer la compra para cincuenta personas, ¿verdad? -Ha sido como un paseo, general Smith- dijo estacon orgullo.

Pude, justo en ese momento, observar los rasgos del general viendo como su hijase mantenía rígidacon la mano sobre la frente a modo de saludo. Su boca tenía unos ligeros temblores. -Si le parece muy duraesta misión siempre puedo hacer que vuelva a su hogar, solado Smith.

Él lo decía de forma relajada, casi dulce, como lavoz que empleaun padre para hablar a su hija pequeña. -Ni loca, general- dijo ___ sin cambiar de postura-. Eso seríade cobardes. He venido aquí para defender a mi padria, no para avergonzarla. -Como quieras, soldado Smith. Siempre puede pedirme unos días o un puesto en... -No me hará falta, general.

Laobservé sorprendido. -Está bien, soldado. Pueden descansar.

Dicho esto, él se giró paraentrar en su tienda y nosotros nos destensamos. -Quiere que vuelva a casa, ¿verdad?

Asentí. -Pues no lo va a conseguir. Si hace falta moriré en el campo de batalla para demostrarle que me mantendré orgullosade ser una mujer en el ejército.

Sonreí ante el orgullo de ___. Nunca habíaconocido auna mujer con ese carácter. Sabíaque lo último que había dicho lo decía totalmente en serio. ¿Para demostrar que las mujeres son útiles en el ejército es necesario morir? "¿Dónde hay unapistola?" preguntaría ___ en ese caso.

Al día siguiente ala soldado Smith y a mí nos tocó hacer guardia de nuevo. Creo que su padre nos ponía avigilar paraque su hija no estuviera fululando entre el resto de los soldados o haciendo unatareapesada. Pero, ¿por qué me ponía siempre con ella? ¿Acaso pensaba que nos llevábamos bien? ¿Sabía sobre nuestro sexo? No sé. Pero sonreía al descubrir que si eso seguía así mi tiempo en el desierto no seríatan duro. Observé a ___. Teníael pelo recogido en unacoleta alta. Vestía una camiseta de color marron y unos pantalones del clásico color verde militar junto a unas botas que llegaban hasta el tobillo de color negro. Podía ver como el sol me daba en los ojos pero que ella se ponía delante de él para aliviarme. Eso, en el ejército, es un acto de ayuda. -Dime, Styles, ¿en qué piensas?- me preguntó. -En sexo que tuvimos ayer. -¿Siempre piensas en sexo? -Solo en el sexo con mujeres soldado que son guapas.

Lasonrisa de ___ se torció creando una mueca. -¿Te estás enamorando, Styles? -Es muy pronto para hablar de eso. -¿Por qué? -Solo hemos tenido sexo unavez. Y ni siquiera nos besamos de forma cariñosa. -¿Buscabas a alguien que te diese cariño?- preguntó sin dejar de mirar al horizonte en busca de cualquier enemigo que nos pudieraasaltar. -No exactamente. Solo pensaba que las mujeres... -¿Que las mujeres necesitábamos mostrar nuestros sentimientos? Lo siento, Styles, pero existen muchos tipos de mujer. Estála que necesita que su marido la mime y la que... -La que se va al ejército para desafiar a su padre- dije-. Sé que no necesitabas expresar tus sentimientos.

A la madrugada, mientras dormía, noté como algo me golpeaba el tórax haciendo que me despertaba. Era una camisetade mujer hecha unabola. -Styles- oí decir a ___-. Están todos dormidos. -¿Y qué me quieres decir con eso?- pregunté mientras que me frotaba los ojos.

Vi como hacía un gesto obsceno con sus dos manos haciéndome mirar a mi alrededor por si había algún curioso. Luego la hice un gesto con la cabezapara que bajase de su litera.

martes, 1 de julio de 2014

Escuadrón

* Cuaderno de Harry Styles.
Nacido el 1 de febrero en el año 1968.
Soldado de infantería del ejército inglés.
Escuadrón 32.


Nunca he sido muy de escribir en cuadernos todas mis memorias pero dado que durante el periodo que estemos en este campamento no nos dejarán enviar cartas a nuestras familias me veo obligado a escribir en este cuaderno que nos ha dado el general Smith para que, en caso de que muera en el intento de defender mi patria, mi familia sepa cómo han sido mis últimos días vivo.Me bajé del avión a las cuatro y cincuenta y tres de la madrugada en medio del desierto donde la guerra se estaba llevando a cabo junto a mis compañeros cuando el piloto dijo que todo estaba despejado de talibanes. Mis botas, al tocar el suelo, levantaron polvo y, junto a las demás pisadas de los demás soldados, toda la arena no me permitía ver el horizonte. Ni si quiera la gran tienda de color verde apagado que usa el ejército para este tipo de misiones.

A las cinco en punto de la mañana el general Smith hizo recuento de todos los soldados que nos habíamos ofrecido voluntarios para ir a esta misión a la que él bautizó como suicida. El general Smith era un tipo duro de cerca de cincuenta años. Sus manos se agarraban tras su espalda intentando parecer autoritario. Sus pisadas se oían por toda la tienda. Luego nos fue llamando por orden alfabético para entregarnos un arma a cada uno junto a ropa de repuesto y este cuaderno que estoy usando ahora mismo.Vi como la cara del general se enrojecía de furia cuando leyó con voz grave el nombre de ___ Smith. Era una chica de pelo castaño y recogido con unas vestimenta similar a la mía solo que sustituyendo mi camiseta blanca de manga corta por una de tirantes de color marrón, casi como la arena.
-¿Qué hace una mujer en mi escuadrón?- preguntó el general enfadado.
-Defender a su país, general Smith.
-¿Sabe que esto es una misión suicida, soldado?
-Sí, general Smith.


El hombre le dio sus cosas con fuerza y luego me llamó a mí para darme mis cosas.

En la pequeña tienda que usamos como habitación de descanso se podían ver las literas dispuestas en filas de dos. Al final de la tienda había un par de bidones de agua que usamos para tener la higiene básica pero solo se oían gritos de burla a la única chica del campamento.

"Dos tetas no te van a salvar de disparos" decía uno.
"Las mujeres deberíais de tener la entrada restringida a los trabajos de los hombres." decía otro.
"Las mujeres solo servís para fregar los platos." gritaba otro.

La chica parecía hacer oídos sordos a los distintos comentarios machistas que se estaban llevando a cabo.

Cuando nos fuimos a las camas descubrí que la chica dormiría en la litera de arriba de la mía.

Solo pudimos dormir media hora ya que a las seis estábamos en pie en la tienda principal antes de poder desayunar. El general estaba allí dándonos ordenes sobre las distintas tareas que desempeñaríamos allí.
-La soldado Smith hará la guardia hasta la noche junto a Harry Styles- dijo antes de mandarnos con nuestros rifles al desierto.


El día fue agotador y largo. No crucé ninguna palabra con la soldado ___ para evitar situaciones incómodas entre nosotros dos hasta que vi como tiraba su cajetilla de tabaco tras sacar el último cigarro y pisotearla contra la arena. "Fumar te hace parecer más fuerte" dije. "Yo ya soy fuerte" contestó. Encendió el cigarro y luego, cuando se consumió entero, lo tiro al suelo y lo aplastó con sus grandes botas de color negro.

A la noche, siguieron sus burlas hacia ella cuando se quitó la camiseta quedándose en sujetador frente a los demás.
-La soldado Smith ha decidido dar hoy un espectáculo- dijo uno.
-Seguro que necesitaremos muchos billetes para poner en su tanga.
-Preciosa, ¿quieres encargarte de mi tercera pierna?


Ella, sin ningún pudor por su falta de ropa, se acercó a su litera, cogió el arma que tenía y la apuntó al pecho del soldado que se había bajado la cremallera de los pantalones para dar él su propio espectáculo.
-Repitelo.
-Guau, ¿la veis? La soldado Smith tiene un arma.


___ cargó el arma y le miro desafiante.
-¡Miradla! ¡Sabe cargar el rifle!


___ quitó el seguro y entonces pegó el cañón al cuello del hombre.
-Una palabra más y disparo- dijo-. No sería la primera vez que mato a alguien. Tampoco será la última.


El hombre tragó saliva antes de subir sus manos a modo de rendición.
-Lo que tú quieras.
-Quiero tu palabra- dijo-. Quiero que digas que no dirás nada sobre mí nunca más- luego miró al resto-. Vosotros tampoco. Como digais algo mataré a vuestro compañero de litera haciéndoos a vosotros los respondables de muertes de hombres que son necesarios en el escuadrón.


Tragué saliva al ver la escena. Una joven en sujetador amenazando de matar. Me gustó. Tenía agallas.
-Tienes mi palabra- dijo finalmente el soldado.


Luego apuntó al cielo y disparó la bala que había cargado haciendo un agujero en la tela de la tienda. Luego puso el seguro al rifle, la llevó a su cama y se puso la camiseta antes de que el general Smith entrase en la tienda.
-¿Quién ha sido el autor de ese disparo?- gritó con la misma voz grave mientras que todos nos poníamos frente a nuestras camas. ___ junto a mí-. ¿Quién ha sido? ¡Que dé un paso al frente!


___ dio el paso y miró al frente, justo como el protocolo militar ordenaba.
-¡Quinientas flexiones, soldado Smith! ¡No permitiré que una mujer cause jaleo en mi escuadrón!- gritó el general mirando a la cara de la muchacha- ¿No has oído? ¡Quinientas flexiones, soldado Smith!


Observé como la mujer se tiraba al suelo y empezaba a hacer lo que le había mandado el general. -Y vosotros- dice-. No creo que la soldado Smith, a pesar de ser mujer, sea una loca que desperdicia balas disparando al aire. Y como no creo que salga el culpable de quien la ha hecho enfadar hareis todos otras quinientas flexiones.

No hubo ninguna queja por nuestra parte.

Al día siguiente tomamos algo para desayunar y esperamos órdenes de nuestro superior. -Desmantelar todo el campamento. Avanzaremos cinco kilómetros hacia el suroeste. La soldado Smith y el soldado Styles, tengo otra orden para ustedes. Irán al pueblo más cercano en un vehículo y comprarán comida. Nos quedan pocas reservas- dice-. Confío en la única mujer del escuadrón para hacer la compra. su compañero llevará las bolsas que sean pesadas.

Noté como ___ apretaba los puños para evitar dar un puñetazo.

Cuando se nos fueron dadas las llaves del Jeep marrón que nos iba a llevar al pueblo, ___ me quitó las llaves con rapidez y, antes de que pudiera quejarme por su decisión de conducir, me miró. -Has sido el único en no hacer comentarios machistas sobre mí. Y sería muy estúpido matar a tu compañero de litera ya que soy yo así que como se te ocurra abrir la boca te pego un tiro en la cabeza y diré al general que nos han atacado y que ha perdido a un hombre. ¿Trato hecho?

La miré sorprendido y, tras susurrar un "trato hecho" me monto en el asiento del copiloto. No iba a decir ningún comentario machista, solo la iba a decir que si estaba familiarizada con los coches con el volante a la izquierda.
 -Bueno, Styles, ¿de donde eres? 
-De Chesire. 
-¿De verdad? 
-Sí. ¿Tú, Smith? 
-De Manchester.
-¿Cuando entraste en el ejército? 
-Cuando tuve la edad suficiente para que mi padre no tuviese poder sobre mí.

___ dejó una señal atrás que indicaba que el pueblo estaba a treinta kilómetros. 
-¿A los dieciocho? 
-Ajá. 
-¿Qué te hizo decidirte sobre esto? 
-Bueno, mi padre y yo nunca nos hemos entendido muy bien y quería demostrarle que las mujeres valemos tanto como los hombres. 
-¿Y te metiste en el ejercito para demostrárselo? 
-Me metí en el mismo escuadrón donde manda.

Pensé y me tapé la boca para evitar que el polvo que se levantaba por la velocidad del Jeep se metiese en mi boca.
-Así que eres la hija del general Smith- dije.
-Ajá.
-Buena táctica para sacar de quicio a tu padre.
-Lo sé. Mi madre me lo recomendó- dijo antes de acelerar-. Dime, Styles, ¿tienes novia?
-No. ¿Por?
-Mi padre odiaría a muerte que me acostase con uno de sus hombres- dijo por encima del viento haciendo que una sonrisa saliese de entre sus labios contagiándome a mí.



Escrito por Lucía
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